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La derrota de Trump en el Congreso de EEUU: qué puede pasar con el apoyo financiero a la Argentina

La nueva correlación de fuerzas en el Capitolio abre una etapa de mayor tensión para Donald Trump y obliga a mirar con atención qué margen conservará la Casa Blanca para sostener sus vínculos con Argentina. La pérdida de las dos cámaras limitaría su programa doméstico, pero la política exterior de Estados Unidos mantendría herramientas propias, con el swap ya aprobado y una incógnita concentrada en los recursos destinados a inversiones de empresas estadounidenses.

Esa presión se sentirá, ante todo, en Washington. Un Congreso adverso puede bloquear iniciativas internas, convocar a funcionarios y exigir explicaciones a la administración, un mecanismo que, según el analista, se activa con fuerza cuando la mayoría legislativa pertenece al partido rival. “El Congreso interviene mucho cuando tiene una mayoría de otro partido que el presidente”, afirmó.

Elizondo vinculó la situación actual con otros presidentes que atravesaron derrotas legislativas durante su mandato. George W. Bush y Bill Clinton perdieron ambas cámaras en elecciones de medio término; Ronald Reagan, a su vez, se quedó sin mayoría parlamentaria en su último período. El antecedente, dijo, suele empujar a los mandatarios a buscar mayor iniciativa fuera de las fronteras estadounidenses.

La política exterior conservaría espacio frente a un Congreso adverso
En esa lectura, la relación con otros países podría ganar centralidad durante los dos años que le quedan a Trump. “Trump se va a dedicar ahora más a lo exterior”, planteó Elizondo, quien consideró que ese movimiento dejaría abierta la interlocución política y económica con Argentina.

El margen no sería ilimitado. Un acuerdo de libre comercio con Argentina requeriría tratamiento legislativo en Estados Unidos, porque el Congreso conserva facultades sobre decisiones comerciales de ese alcance. “Si quisiera hacer un acuerdo de libre comercio con la Argentina, debería pasar por el Congreso”, explicó el especialista.

El pacto bilateral firmado por ambos países sigue una ruta distinta en cada capital. En Argentina necesita aprobación parlamentaria, mientras que en Estados Unidos puede encuadrarse en acuerdos ejecutivos habilitados por leyes previas. “Ese tipo de pactos en la Argentina pasa por el Congreso, en Estados Unidos no”, indicó Elizondo.

El choque entre la Casa Blanca y el Capitolio también podría trasladarse a la discusión presupuestaria. La autorización de fondos para el Ejecutivo, la deuda pública y el funcionamiento de la administración federal son asuntos que dependen de una negociación con el Congreso y pueden convertirse en focos de conflicto. “Se cierra el Estado, el shutdown”, advirtió sobre el escenario que se abre si no se habilita nuevo financiamiento.